¿Spaguetti con cerdo no combina?



En la casa de alguien, que ninguno de nosotros reconocíamos del todo, me encontraba con Marie Camille. Había una oscuridad incierta que pronosticaba una tarde o una noche, no sé muy bien, llena de sorpresas. Estábamos con más personas en esa casa que era una mezcla de casas ya conocidas, cuando me tocó ir a abrir la puerta y no lo podía creer, era McLier y Malicia. Los dos se veían tan felices, tan descaradamente felices enfrente mío que terminé también por estar, o más bien, por aparentar estar feliz como ellos.

Nos sentamos en la mesa del comedor a cenar, no recuerdo muy bien que era lo que comíamos pero lo que sí me acuerdo es que McLier y Malicia estaban sentados justo al frente mío. De un momento a otro McLier se paró apresuradamente de su puesto tapándose la boca. ¡Tenía ganas de vomitar! Mi papá le preguntó preocupado que qué le pasaba y él respondió algo asustado: ¡Es que comí ayer spaguettis con cerdo y eso es una mezcla que no se puede hacer!. Mi papá indignado con tal respuesta dijo: ¡Eso es mentira! Fijo tomó mucho alcohol ayer y está así por culpa del guayabo.


-La escena se desvaneció-

Me acuerdo de estar hablando con Marie Camille sobre Malicia, yo le decía que pensaba que William, su novio, se había metido con Malicia y ella me respondía muy serenamente que ella también pensaba lo mismo. No lo podíamos creer ninguna de las dos que Malicia fuera tan mala, tan indolente y tan perra.


-La escena se desvaneció-


Ahora yo me encontraba acostada en una cama con Polet, McLier y Malicia viendo películas. Polet y yo no podíamos creer tanta felicidad de los otros dos personajes que nos acompañaban aquella noche. Polet me miraba con cara de: ¡¿Qué tal estos dos?!, pero no había nada que pudiéramos hacer. Era empalagosamente irritante. Me estaba sacando de quicio cuando….

-La escena se desvaneció-


Volví a estar hablando con Marie Camille hablábamos de las infidelidades, de las cosas que pasaban en las relaciones. Ella me decía que ella sabía que William le había puesto los cachos varías veces pero que ella lo había perdonado. Yo no lo podía creer, se me hacía muy noble de su parte porque para mi era imposible perdonar tal cosa. Y llegué a una conclusión: “Para mi, la infidelidad acaba con cualquier relación. No lo perdono. Es por eso, tal vez, que mis relaciones no duran mucho porque tal vez soy muy intolerante con la mentira y el engaño…”

*Referencia de Imagen:
http://condense.fr/wp-content/uploads/2009/03/__to_hold_my_hand___by_littledee.jpg

Ana María Bustos

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